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La política partidista erosiona el Estado cuando desplaza la ética y los controles

septiembre 27, 2026 · Redactor
La política partidista erosiona el Estado cuando desplaza la ética y los controles
Foto: acento.com.do

El texto sostiene que, cuando pesan más los intereses de poder y faltan límites institucionales y éticos, aumentan la impunidad, la desconfianza ciudadana y los costos sociales que acaban recayendo en los sectores más vulnerables.

La vida pública del país queda expuesta a un problema de fondo: si la política partidista se impone sobre la ética profesional, la independencia institucional y el interés general, el desenlace no es solo una disputa por el poder, sino también un deterioro de la capacidad del Estado para corregir sus propios desequilibrios.

El planteamiento señala que, tanto en conflictos del pasado como en los del presente, suelen entrelazarse creencias, intereses particulares y pulsos de poder que muchas veces se presentan como defensa de la patria o de la nación. Sin embargo, según el texto, las pérdidas más pesadas terminan recayendo en los sectores más vulnerables y en quienes afrontan de manera directa las consecuencias, mientras los beneficios se concentran en actores con poder político, influencia social o recursos económicos.

Desde esa mirada, la pieza marca un contraste entre discurso y realidad: sin reformas visibles, controles eficaces y prácticas públicas verificables, la promesa de cambio queda vacía. La advertencia es a la vez institucional y ciudadana: tolerar el deterioro normaliza la impunidad, erosiona la confianza pública y aplaza decisiones urgentes, en un escenario que refuerza la necesidad de vigilancia, rendición de cuentas y estabilidad del Estado frente al desgaste de la gestión política.