El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, pidió públicamente en un podcast que se ejecuten asesinatos selectivos en Gaza con un saldo de “30 y 40 personas” cada noche. En sus palabras, no se limitó a quienes representen una amenaza inmediata, sino que afirmó que hay personas allí que “no merecen vivir” y que “ni siquiera son personas”, en una declaración que vuelve a colocar bajo vigilancia el lenguaje de deshumanización emitido desde el poder.
Ben Gvir, descrito en el texto como una de las figuras más influyentes de Israel, dejó además en evidencia la fractura dentro del propio Gobierno al rechazar la decisión del primer ministro Benjamín Netanyahu de reducir los ataques en Gaza para avanzar con el “plan de paz” impulsado por Donald Trump. Aunque no tiene potestad sobre el Ejército israelí para ordenar ataques, su intervención confirma la presión de sectores extremistas sobre la conducción política y de seguridad.
En el mismo espacio, el ministro defendió la “migración masiva de palestinos” para colonizar Gaza con asentamientos judíos y planteó que “toda Gaza es nuestra”. Esa propuesta ya ha sido calificada en el pasado por diversos organismos internacionales como un intento de “limpieza étnica”, mientras testimonios de este tipo, emitidos antes por Ben Gvir y otros representantes públicos israelíes, han sido presentados ante la Corte Internacional de Justicia. El episodio refuerza la exigencia de fiscalización sobre responsables estatales cuyo discurso contrasta con cualquier narrativa oficial de contención o paz.
