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Jesuitas, barrios y campos: una expansión que dejó al descubierto vacíos sociales

agosto 15, 2026 · Redactor
Jesuitas, barrios y campos: una expansión que dejó al descubierto vacíos sociales
Foto: acento.com.do

El recorrido de estas obras sociales y pastorales muestra cómo la organización comunitaria y la sociedad civil ocuparon espacios de atención, derechos y acompañamiento ante necesidades persistentes en República Dominicana.

Desde 1961, la consolidación de la pastoral jesuita en República Dominicana quedó asociada a una red de obras sociales, formativas y comunitarias que avanzó allí donde las necesidades de la población reclamaban organización y acompañamiento. La llegada de 27 jesuitas desde Cuba activó nuevas iniciativas, entre ellas el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), y en 1965 arrancó el noviciado de la Compañía de Jesús en el país.

Ese despliegue se afianzó en sectores populares de Santo Domingo, donde cinco sacerdotes se instalaron en Guachupita, La Ciénaga y Los Guandules. Desde esos barrios impulsaron la Unión Organizada, la Comunidad Cristiana y un Equipo Pastoral. Al mismo tiempo, se abrieron las casas de ejercicios Manresa Loyola y Manresa Altagracia, apareció el Centro Bonó y se creó un Centro Social que acompañó asociaciones barriales. En ese proceso, COPADEBA y Ciudad Alternativa quedaron ligadas a la defensa de derechos humanos en los barrios y al fortalecimiento del sentido de comunidad, una muestra del peso que asumió la sociedad civil en tareas de articulación social e institucional.

La misma dinámica alcanzó a Santiago y Loma de Cabrera. En 1970 nacieron CEFASA y el Centro de Espiritualidad Bellarmino, y en 1972 se inauguraron la Casa de Cursillos Padre Santa Anna y la Cooperativa San Martín de Porres. Ya en 1974, con alimentos repartidos por Cáritas Diocesana, se formaron 80 asociaciones agrícolas; cuando en 1975 se descontinuó esa entrega, solo quedaron cinco, que dieron origen a la UCA y luego a la CA-UCA. La secuencia deja un contraste de fondo: sin estructuras sostenidas, los avances sociales se reducían, mientras la organización comunitaria terminaba sosteniendo demandas y respuestas que seguían abiertas.