El dramaturgo Giovanny Cruz expresó su desacuerdo con que el Teatro Nacional sea utilizado para velatorios, al considerar que se trata de un espacio concebido para el arte y no para honras fúnebres.
Cruz planteó que ese criterio debe revisarse, en medio de una discusión sobre el uso que se les da a los recintos culturales de alto perfil. Su señalamiento pone el foco en la necesidad de definir con precisión el propósito de estos espacios y de sustentar cualquier decisión institucional con reglas claras.
La objeción del dramaturgo no se limita a una preferencia personal: abre una discusión sobre la administración de un bien cultural y sobre cómo se toman decisiones que afectan la naturaleza del Teatro Nacional. En escenarios así, corresponde que las autoridades expliquen el fundamento, el alcance y el criterio aplicado para evitar usos que desvirtúen su función principal.
El planteamiento de Cruz se inscribe en un debate que toca la preservación del patrimonio cultural y el respeto al rol específico de los espacios destinados a la creación artística. La discusión queda ahora en el terreno de la definición institucional y de la revisión de las prácticas que podrían alterar ese propósito.
