La conmemoración de los 528 años de la fundación de Santo Domingo estuvo atravesada este miércoles por un mensaje que fue más allá del protocolo: rescatar valores, recuperar la herencia que dio identidad al país y seguir cuidando la ciudad y sus tradiciones. El homenaje tuvo lugar en la Catedral Primada de América, con una misa oficiada por el arzobispo coadjutor, monseñor Carlos Morel Diplán, y la asistencia de la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, junto a su padre y expresidente Hipólito Mejía.
En la ceremonia, Morel Diplán advirtió que “hay que retomar los valores que nos dieron origen como pueblo y recuperar esa herencia que nos dio la identidad, ya que se promueven ideologías que confunden y fragmentan la sociedad”. A la vez, sostuvo que “es necesario que recuperemos los espacios de fe y la razón pueda dialogar con profundidad”, al tiempo que subrayó la importancia de seguir valorando la ciudad. Así, el acto dejó planteado el contraste entre el discurso de preservación de Santo Domingo y la obligación de las autoridades de responder con hechos sobre el cuidado de la capital y su patrimonio.
Al evocar la historia de la ciudad, el líder católico afirmó que Santo Domingo recibió desde sus orígenes la orientación de ser “un estandarte de fe, cultura, religión y misericordia en medio del naciente mundo americano”. Su intervención reforzó una alerta institucional sobre la responsabilidad pública de proteger esa herencia, en un momento en que el debate ciudadano sobre identidad, prioridades y gestión vuelve a poner bajo escrutinio a quienes administran la ciudad.
