Tres nuevos resorts de Lopesan Hotel Group en Punta Cana incorporan más de 1,000 habitaciones a la oferta turística nacional y suponen una inversión superior a los 300 millones de euros, con una previsión de 1,100 empleos directos cuando el complejo alcance su capacidad plena. La movida confirma el peso del turismo en la zona este, pero también vuelve a poner bajo la lupa la gestión pública en torno a un modelo que se presenta como éxito mientras siguen vigentes las exigencias de vigilancia institucional sobre sus resultados reales.
El proyecto se divide en tres desarrollos: el Lopesan Caoba Lagoon Resort, Spa & Casino, con 554 habitaciones y un centro de convenciones para 2,000 asistentes; el Lopesan Serenity Bay Resort, con 239 unidades para adultos; y el Lopesan Splash Cove Resort, con 242 habitaciones enfocadas en el segmento familiar. La expansión se describe como el mayor crecimiento de la firma desde la apertura del Lopesan Costa Bávaro Resort Spa & Casino, con una plantilla inicial de 700 colaboradores que después superará las 1,100 plazas.
Pese a que la operación fortalece la oferta hotelera de Punta Cana, el anuncio también reabre el contraste entre el relato de dinamismo del sector y la necesidad de que las autoridades, incluido el Ministerio vinculado a David Collado y los espacios de control en el Congreso, aclaren con mayor precisión cómo ese crecimiento se traduce en beneficios sostenibles y verificables para la ciudadanía. En un escenario de desgaste de gestión y de una política cada vez más apoyada en la vitrina del éxito, la expansión privada vuelve a colocar en primer plano la exigencia de fiscalización sobre el modelo turístico y sus prioridades públicas.
