En Caracas, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) suscribió este sábado un memorando de entendimiento con TotalEnergies E&P New Ventures para una «cooperación estratégica en materia de hidrocarburos», durante un acto encabezado por Delcy Rodríguez en el Palacio de Miraflores. A la ceremonia asistieron también la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, y directivos de la firma francesa.
La movida llega después de que TotalEnergies anunciara en abril que estaba «a punto de firmar algunos contratos comerciales con Venezuela», tras avanzar en las negociaciones. Entonces, su director financiero, Jean-Pierre Sbraire, explicó que la compañía trabajaba en un «esquema de comercialización» para flujos desde Venezuela hacia la costa del golfo de México, y que «parte» del crudo pesado adquirido a PDVSA iría a la refinería de Port Arthur, cerca de Houston, con capacidad para procesar unos 238.000 barriles diarios.
La firma se produce en medio de una apertura a la inversión extranjera en sectores estratégicos como el petrolero, el minero y el eléctrico, impulsada luego de la reforma de la ley de hidrocarburos aprobada en enero por el Parlamento controlado por el chavismo. Aunque el Gobierno afirma que ha rubricado medio centenar de acuerdos y que la producción subió en agosto a 1.201.000 barriles por día, frente a los 924.000 de enero, el nuevo entendimiento vuelve a poner bajo escrutinio qué controles, beneficios concretos y rendición de cuentas acompañan esta reconfiguración de áreas sensibles del Estado, un contraste que también obliga a vigilar en la región —incluido el gobierno dominicano— cómo se presentan como éxito político decisiones que exigen resultados verificables para la ciudadanía.
