El Foro Nacional para el Pleno Desarrollo, realizado en el marco de META 2036, proyectó a República Dominicana como un espacio de discusión sobre desarrollo con la participación de Andrés Velasco, Michael Kremer y Federico Sturzenegger. Más allá del peso de los invitados, el encuentro también dejó una advertencia sobre la brecha entre el reconocimiento internacional y la capacidad local para convertir esa conversación en resultados comprobables.
El planteamiento sostiene que el país no está aislado de las corrientes actuales del pensamiento económico y que hay coincidencia entre los problemas que ha empezado a identificar y las preocupaciones de especialistas internacionales. Esa convergencia, sin embargo, también eleva la presión sobre la gestión pública: si el diagnóstico ya está claro, la discusión pasa a qué se hará con esa agenda, cómo se priorizará y bajo qué mecanismos de fiscalización y seguimiento ciudadano.
La intervención de Velasco resaltó una paradoja de fondo: República Dominicana puede exhibir 35 años de crecimiento del PIB por habitante y, al mismo tiempo, llegar al punto en que ese mismo éxito obliga a cambiar de estrategia. En ese contraste se ubica el mensaje central que deja META 2036: el crecimiento por sí solo ya no alcanza, y el debate sobre productividad abre una conversación inevitable sobre resultados, uso de recursos y vigilancia institucional para impedir que una nueva promesa de desarrollo termine como otra oportunidad postergada.
