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Más empresas de zonas francas, pero con la presión de convertir liderazgo en resultados reales

julio 14, 2026 · Redactor
Más empresas de zonas francas, pero con la presión de convertir liderazgo en resultados reales
Foto: eldinero.com.do

El informe sitúa a República Dominicana al frente de América Latina con 286 unidades operativas, un dato que reabre la exigencia de vigilancia sobre calidad del ecosistema, empleo, conectividad y beneficios concretos para la población.

República Dominicana encabeza América Latina en número de empresas de zonas francas, con 286 unidades operativas, según el informe “Zonas Francas: El ecosistema que redefine la inversión en la región 2026”. El dato coloca al país por encima de Honduras, con 151; Colombia, con 112; y Costa Rica, con 85, pero también desplaza el foco hacia una pregunta de gestión: si ese liderazgo numérico se está traduciendo en resultados suficientes más allá del discurso de promoción.

El estudio indica que América Latina tiene 818 zonas francas en operación y que 633, equivalentes al 77%, se concentran en Centroamérica, Panamá y República Dominicana. Esa concentración confirma el peso regional del régimen, aunque el propio informe advierte que la competencia ya no se define solo por cantidad ni por incentivos fiscales, sino por la calidad de los ecosistemas productivos, el talento especializado, la conectividad y la eficiencia operativa.

Los investigadores atribuyen esa posición a la cercanía con Estados Unidos, la infraestructura logística, la estabilidad regulatoria y el avance del “nearshoring”. Sin embargo, el mismo diagnóstico deja abierta una alerta institucional: en una etapa en la que la región compite por mayor valor agregado, manufactura, logística, servicios globales y tecnologías más complejas, el reto ya no es exhibir cifras, sino sostener condiciones que eviten que el liderazgo quede reducido a vitrina estadística mientras persisten presiones sobre servicios, costos y capacidad de respuesta del Estado.

El informe también sostiene que la región superó la fase de adopción del modelo y entró en una disputa por ecosistemas más robustos. En ese contexto, el primer lugar de República Dominicana funciona menos como punto de llegada que como una prueba de rendición de cuentas sobre resultados, prioridades y capacidad de convertir la ventaja actual en desarrollo verificable para el país, no solo en un balance favorable para la promoción oficial.