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La UASD mira a 2038 entre la promesa de una gran conmemoración y el debate sobre su primacía

agosto 7, 2026 · Redactor
La UASD mira a 2038 entre la promesa de una gran conmemoración y el debate sobre su primacía
Foto: hoy.com.do

La meta de celebrar los 500 años de la fundación de la Universidad de Santo Domingo vuelve a poner sobre la mesa una discusión histórica e institucional que exige rigor, respaldo documental y respuestas de fondo.

El nuevo rector de la UASD fijó como una de las metas centrales de su gestión conmemorar con “pompa y dignidad” los 500 años de la fundación de la Universidad de Santo Domingo en 2038. Sin embargo, junto al tono celebratorio de ese propósito, el propio debate histórico deja claro que la fecha no puede limitarse a un acto solemne si antes no se atienden los cuestionamientos que han acompañado la condición de universidad primada de América.

El relato histórico recuerda que la Orden de Frailes Menores fundó en Santo Domingo una universidad construida entre 1508 y 1556 y que, décadas más tarde, a través de los jesuitas, impulsó en 1747 la Universidad de Santiago de La Paz y Gorjón, erigida por Real Cédula de Fernando VI con privilegios para otorgar grados académicos reconocidos por la Corona. Ese recorrido sitúa sobre la mesa una discusión institucional que demanda rigor, documentación y rendición de cuentas sobre la manera en que se defenderá la memoria académica del país frente a nuevas impugnaciones.

Además, se señala que, al momento del reclamo de primacía, los dominicos no pudieron mostrar el original de la bula In Apostulatus Culmine de 1538, extraviado desde la ocupación de Francis Drake, aunque sí existían copias auténticas, registros notariales y referencias oficiales en el Archivo Vaticano y en el Archivo General de Indias. La falta del documento original fue utilizada para desestimar la primacía, y el rey determinó que ninguna universidad podía emplear el título de Primada de Las Indias sin autorización de la Corona. Así, la discusión sobre 2038 queda planteada menos como una cuestión de solemnidad que como una prueba de vigilancia institucional para evitar que el discurso conmemorativo vuelva a adelantarse a las respuestas de fondo.