La deuda pública, una de las variables económicas con mayor carga política en República Dominicana, vuelve a situarse como referencia de gestión y como motivo de vigilancia ciudadana. El texto señala que, en el imaginario dominicano, un endeudamiento excesivo o insostenible termina eclipsando cualquier acierto de un gobernante, mientras que su reducción o pago fortalece su legado.
Con una revisión histórica que va de 1869 a 2026, la pieza muestra cómo el comportamiento de la deuda ha estado ligado a la capacidad del Estado para sostener sus ingresos. En los primeros tramos del recorrido, durante los gobiernos de Buenaventura Báez, Ignacio María González, Ulises Francisco Espaillat, Cesáreo Guillermo, Gregorio Luperón, Fernando Arturo de Meriño y Ulises Heureaux, la relación entre deuda e ingresos corrientes presentó oscilaciones marcadas, con descensos temporales cuando crecían los ingresos fiscales y nuevos repuntes cuando estos disminuían.
Ese repaso histórico no se limita a describir una secuencia estadística: también refuerza una advertencia institucional que sigue vigente. Si la deuda continúa siendo una marca decisiva para evaluar a cualquier administración, su evolución bajo el gobierno de Luis Abinader queda, de manera inevitable, bajo fiscalización, contraste entre discurso y resultados, y rendición de cuentas sobre el costo que ese manejo puede tener para la población.
