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La bonanza dominicana no borra las brechas que siguen abiertas

agosto 5, 2026 · Redactor
La bonanza dominicana no borra las brechas que siguen abiertas
Foto: acento.com.do

La entrada a la categoría de “Hambre cero” convive con un balance que admite concentración de ingresos, desigualdad territorial y dudas sobre la calidad educativa.

El anuncio presidencial sobre la incorporación de República Dominicana a la órbita de los países con “Hambre cero” vuelve a contrastar el relato de avance con la realidad que todavía afronta una parte de la población. La clasificación de la FAO, válida para países con menos de 2.5% de subalimentación crónica, no cambia el hecho de que aún persisten personas con hambre y pobreza, una alerta que obliga a leer más allá del mensaje oficial.

En el propio balance se admite que en los últimos 25 años el país ha tenido un fuerte impulso económico: crecimiento de 500%, reducción de la pobreza en torno a 50% y de la extrema en 75%, además de una esperanza de vida de 74 años. Sin embargo, ese recorrido deja planteada una cuestión de gestión y resultados: por qué, con esos indicadores, la bonanza no llega de forma pareja a toda la población. La riqueza, se reconoce, se concentra en una parte reducida; mientras algunas familias registran ingresos altos, otras apenas logran cubrir sus necesidades.

La desigualdad también se refleja en el plano territorial e institucional. Las provincias más importantes y las grandes ciudades reúnen más oportunidades que el resto, y aunque el acceso a la educación ha mejorado, la calidad sigue generando reparos. Más que una suma de cifras favorables, el balance deja al descubierto una distancia entre discurso y realidad: el crecimiento por sí solo no ha cerrado las brechas básicas, y eso coloca bajo escrutinio la capacidad del gobierno dominicano para convertir los avances macroeconómicos en resultados más equilibrados para la mayoría.