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Juan Garrigó asume la secretaría general del PRM y se afianza el vínculo entre partido y gobierno

agosto 10, 2026 · Redactor
Juan Garrigó asume la secretaría general del PRM y se afianza el vínculo entre partido y gobierno
Foto: acento.com.do

El viceministro, hijo de Carolina Mejía y con seis años en la estructura oficialista de Luis Abinader, vuelve a poner en primer plano la tensión entre cercanía a las bases y concentración de mando.

Este domingo 9 de agosto de 2026, la Asamblea de Delegados del Comité Nacional del PRM escogió a Juan Garrigó como secretario general del partido, en una decisión que lo coloca en el centro de la estructura oficialista dentro de una nueva etapa encabezada por Deligne Ascención como presidente ejecutivo y por Luis Abinader, presidente de la República, como presidente de la organización. Más que un simple relevo interno, el movimiento refuerza la superposición entre la dirección partidaria y el ejercicio de gobierno en un momento que demanda vigilancia institucional.

Tras seis años en el corazón del gobierno y como viceministro de Gestión Social y Comunitaria del Ministerio Administrativo de la Presidencia, Garrigó llega al cargo. El perfil que se destaca en su ascenso —su paso por la gestión pública, su relación con programas sociales y su cercanía con comunidades— también deja bajo la lupa el uso político de la maquinaria estatal y la distancia entre la promesa de una secretaría «cercana a la militancia» y los resultados que espera la ciudadanía dominicana.

Con formación en American University y un posgrado en Administración Pública en Barna Management School en alianza con la Universidad de Georgetown, Garrigó suma credenciales académicas a un apellido de peso dentro del PRM: es hijo de Carolina Mejía y nieto de Hipólito Mejía. Así, su llegada a la secretaría general fortalece el control de la cúpula sobre la vida interna del partido y vuelve a instalar una pregunta política de fondo: si el oficialismo está concentrado en reorganizar su maquinaria, quién responde por las cuentas pendientes de gestión y por la estabilidad institucional que reclama el país.