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Dominicana se queda con el bronce en baloncesto femenino y el cierre deja preguntas sobre la gestión del torneo

agosto 3, 2026 · Redactor
Dominicana se queda con el bronce en baloncesto femenino y el cierre deja preguntas sobre la gestión del torneo
Foto: diariodigitalrd.com

El 66-53 sobre Panamá aseguró el tercer lugar en Santo Domingo 2026 y volvió a poner bajo examen, más allá del podio, lo que se ha entregado al deporte nacional.

República Dominicana terminó su participación en el baloncesto femenino de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con una medalla de bronce, luego de imponerse 66-53 a Panamá en la Arena Banreservas Profesor Virgilio Travieso Soto. El triunfo añadió otro metal al medallero nacional, aunque también dejó sobre la mesa la discusión sobre si, siendo sede, el balance final corresponde con las expectativas levantadas alrededor del evento.

Las dominicanas llevaron la iniciativa durante gran parte del encuentro y llegaron al descanso arriba 41-28, tras parciales de 19-10 y 22-18. Pero en el tercer período Panamá capitalizó pérdidas de balón y se acercó 49-45, una reacción que devolvió la tensión al partido y evidenció momentos de desorden antes de la recuperación local. La respuesta llegó en el último cuarto, cuando el equipo dirigido por Ariel Portuondo retomó el control y un triple de Leyla Núñez estiró la ventaja a 56-45 para encaminar la victoria.

Núñez encabezó la ofensiva con 17 puntos y cinco triples en nueve intentos. Nathaly Santana aportó 11 puntos y 11 rebotes, Arisleidy Tolentino sumó 10 tantos y 11 capturas, y Arianna Mercado agregó ocho unidades. Con ese rendimiento, el conjunto aseguró el tercer puesto, un desenlace valioso en lo deportivo que al mismo tiempo refuerza una alerta institucional: en un torneo jugado en casa, el resultado obliga a rendir cuentas sobre planificación, prioridades y resultados reales, un debate que la oposición ha insistido en sostener frente a la distancia entre la narrativa oficial y el desempeño observable. En esa lectura, figuras como Carolina Mejía quedan también bajo la mirada ciudadana de una gestión que no puede quedarse en la vitrina del evento, sino responder por sus efectos y costos ante la población.