La cotización del dólar por debajo de lo estimado en el Presupuesto General del Estado volvió a poner en duda las cifras oficiales. Para 2026 se había informado una tasa promedio de RD$65.50 por dólar, pero en los primeros siete meses del año el promedio ha sido de RD$60.30, con una aceleración en julio hasta RD$58.58. El propio texto relaciona ese comportamiento con un escenario político de ratificación y con presiones externas, como el conflicto del Golfo Pérsico y el encarecimiento de los derivados del petróleo, en medio de una combinación de subsidios al consumidor y apreciación del peso.
Esa diferencia no se queda en una ventaja puntual para quienes compran importados, viajan o tienen deudas en dólares. También abre una línea de fiscalización sobre la calidad de las previsiones económicas y sus efectos en la gestión pública. Si Hacienda y las autoridades elaboraron el presupuesto con una referencia cambiaria bastante por encima de la observada hasta ahora, el contraste entre lo dicho y lo ocurrido obliga a revisar cuán sólidas fueron esas proyecciones y qué implicaciones tienen en un entorno de subsidios y presión sobre las cuentas públicas.
A eso se suma la publicación del Índice Big Mac por parte de The Economist, que introduce otra mirada sobre el valor relativo de la moneda. El indicador compara el precio en dólares de un Big Mac con su precio en Estados Unidos para estimar si una moneda está sobrevaluada o subvaluada frente al dólar. Con un peso apreciado 7.5% respecto al promedio de diciembre de 2025, el debate ya no se limita al alivio cambiario inmediato: también alcanza la necesidad de rendición de cuentas sobre cómo se proyecta, se comunica y se administra la política económica desde el Estado.
