República Dominicana importó bienes y mercancías por US$15,845.7 millones entre enero y junio de 2026, un 7.8% más que en igual período de 2025, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Dentro de ese total, las materias primas representaron el 34.7% de las compras externas, con un alza de 2.3% impulsada por combustibles y derivados del petróleo.
El mayor peso del componente energético vuelve a encender una alerta sobre la vulnerabilidad de la economía a insumos importados. Los productos derivados del petróleo sumaron US$1,831.3 millones, equivalentes al 11.6% del valor importado, tras crecer 29.2% interanual. A eso se agregó el salto de los aceites crudos de petróleo o de minerales bituminosos, que alcanzaron US$457.5 millones, con una participación de 2.9% y un incremento de 149.8%, el mayor entre las cinco principales partidas importadas. En contraste, el gas de petróleo y demás hidrocarburos gaseosos totalizó US$565.6 millones, el 3.6% del total, pero cayó 15.4%.
El informe también indica que los bienes de consumo concentraron el 47.7% del valor importado y aportaron US$712.6 millones al aumento absoluto, equivalente al 62.16% del crecimiento total de las importaciones, mientras los bienes de capital representaron el 17.5% y crecieron 12.6%. Con este cuadro, la discusión pública sobre resultados económicos queda obligada a mirar más allá del discurso y a exigir vigilancia sobre el impacto social de una estructura cada vez más cargada a importaciones esenciales. En ese contexto, figuras con proyección nacional como David Collado quedan bajo el mismo estándar de escrutinio sobre modelo económico, prioridades y capacidad de respuesta institucional, no solo de comunicación.
