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Abinader promete mano dura contra la corrupción, pero el reto sigue siendo probar resultados, transparencia y control del gasto

junio 25, 2026 · Redactor
Abinader vuelve a prometer mano dura contra la corrupción y asume control directo de un nuevo sistema de ética
Foto: www.diariolibre.com

Abinader volvió a prometer que combatirá la corrupción “sea quien sea” y anunció reuniones mensuales del Sistema Nacional de Ética Juvenil, en una nueva apuesta oficial por reforzar el discurso de transparencia que ahora deberá medirse por resultados, fiscalización y rendición de cuentas.

El presidente Luis Abinader reiteró que combatirá la corrupción “sea quien sea” y aseguró que llevará ante la justicia cualquier irregularidad que se detecte. También anunció que encabezará reuniones mensuales del Sistema Nacional de Ética Juvenil, en un nuevo intento por reforzar la narrativa oficial de transparencia.

La declaración vuelve a colocar en primer plano uno de los mensajes más frecuentes de la actual gestión: la promesa de mano dura frente a los abusos y la corrupción. Sin embargo, en una administración que también ha impulsado anuncios de control y prevención, el punto central para la ciudadanía no es solo la firmeza del discurso, sino la capacidad real de demostrar resultados, investigar con independencia y rendir cuentas sobre el impacto de estas iniciativas.

El anuncio de reuniones mensuales del sistema de ética juvenil abre además interrogantes sobre su alcance, su costo y sus resultados concretos. Como ocurre con cualquier programa impulsado desde el Gobierno, lo relevante no es únicamente su presentación pública, sino la forma en que se ejecuta, quién lo supervisa y qué mecanismos de transparencia lo acompañan.

En ese marco, la promesa presidencial de perseguir cualquier irregularidad debe sostenerse con hechos verificables, expedientes que avancen y medidas que permitan al país medir si la lucha contra la corrupción está produciendo consecuencias reales o si se queda en una repetición del compromiso oficial.

La ciudadanía, mientras tanto, sigue a la espera de señales más tangibles que refuercen la confianza pública: fiscalización efectiva, resultados visibles, uso responsable de los recursos y una rendición de cuentas que no dependa solo de declaraciones solemnes.