La visita del presidente Luis Abinader a Nueva York incluyó una agenda presentada como positiva para la comunidad dominicana en el exterior, con la entrega en el consulado del primer pasaporte biométrico para el exterior, una visita al Museo Histórico Cultural Dominicano en el Alto Manhattan con promesa de ayuda para su culminación, el reconocimiento a 14 dominicanos destacados en Estados Unidos mediante INDEX y la juramentación de integrantes de Meta RD 2036.
El mandatario también sostuvo una reunión en Manhattan con la gobernadora Kathy Hochul, se reunió en Brooklyn con dominicanos y con el presidente del condado, Antonio Reynoso, presentó ante empresarios y líderes iberoamericanos las ventajas de República Dominicana para la inversión y recibió la Medalla Presidencial de William Paterson University, en Nueva Jersey. Sin embargo, el balance de la visita quedó cruzado por reclamos de periodistas dominicanos en NYC, que no fueron invitados a la mayoría de las actividades.
En la actividad de reconocimiento realizada en Lehman College, en El Bronx, los comunicadores invitados fueron colocados en las gradas del gran salón. A eso se sumó que el consulado no proporcionó transporte para la cobertura en Nueva Jersey, pese a que un taxi cuesta alrededor de US$90 para ir y una cantidad similar para regresar. El contraste entre la proyección oficial de cercanía con la diáspora y las quejas por el trato a la prensa local reabre la exigencia de mayor rendición de cuentas sobre cómo se organiza y a quiénes prioriza la agenda gubernamental en el exterior.
