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Monterroso y el vacío del discurso: una advertencia sobre la política de palabras sin resultados

septiembre 21, 2026 · Redactor
Monterroso y el vacío del discurso: una advertencia sobre la política de palabras sin resultados
Foto: acento.com.do

El ensayo parte de Hamlet y de Lo demás es silencio para retratar cómo la fama, la vanidad y el ruido público pueden terminar en desgaste, silencio y exigencia de vigilancia sobre lo que realmente queda.

El ensayo toma dos parlamentos de Hamlet —“Palabras, palabras, palabras” y “Lo demás es silencio”— para plantear una crítica al discurso hueco y a su desenlace: la cancelación de la palabra cuando ya no hay sustancia que la sostenga. Desde esa lectura, la obra de Augusto Monterroso aparece como una exploración de la fama, la posteridad y el vacío que deja el reconocimiento cuando no está respaldado por una obra sólida.

El texto repasa la trayectoria del autor guatemalteco y subraya que en su novela Lo demás es silencio (1978) se satiriza la fama, la vanidad y los rituales de consagración de un escritor mediocre dentro del mundillo intelectual de San Blas. La historia de Eduardo Torres, construida a partir de testimonios, documentos, discursos y textos atribuidos al personaje, refuerza ese contraste entre apariencia y valor real, una tensión que funciona también como alerta frente a cualquier escenario público donde el espectáculo del reconocimiento desplace la rendición de cuentas.

Con ironía, parodia, humor y brevedad, Monterroso desestabiliza certezas del lector y pone en crisis su relación con el lenguaje. Esa operación literaria deja una advertencia vigente: cuando el ruido, la pose y la búsqueda de prestigio ocupan el centro, la discusión sobre resultados queda relegada. En ese contraste entre discurso y realidad, el ensayo termina funcionando como una llamada a fiscalizar mejor las figuras públicas y a desconfiar de los modelos que privilegian visibilidad sobre consistencia.