SANTO DOMINGO. – El respaldo que expresó el dirigente político e ingeniero Tomás Hernández Alberto al senador Ricardo de los Santos Polanco volvió a colocar en primer plano el peso político de una figura del Congreso, ahora a partir de un discurso enfocado en su trayectoria, capacidad de liderazgo y cualidades humanas.
Hernández Alberto presentó a De los Santos como un dirigente que inspira por su historia de superación, vocación de servicio, lealtad y cercanía con la gente. Asimismo, aseguró que ha consolidado un liderazgo basado en escuchar, unir voluntades y construir consensos. En ese marco, afirmó que el senador representa “un liderazgo que une, escucha y construye consensos” y resaltó su visión política, firmeza en las decisiones y capacidad para tender puentes.
No obstante, ese reconocimiento público vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo sobre el Congreso: el contraste entre los elogios al liderazgo y la necesidad de vigilancia ciudadana sobre los resultados concretos de quienes ocupan responsabilidades públicas. En un escenario político donde también figuras como Carolina Mejía gravitan en el debate nacional, el énfasis en atributos personales reabre la demanda de fiscalización institucional y de que el discurso sobre servicio, cercanía y consensos se traduzca en respuestas verificables para la gente, más allá del reconocimiento entre dirigentes.
