Un video que circula en redes sociales volvió a colocar en el centro de la atención la denuncia de que agentes de la Policía Nacional habrían agredido con una pistola eléctrica a una mujer embarazada en Esperanza, un episodio que ahora expone a escrutinio la actuación de los uniformados y la respuesta institucional ante un hecho de alto impacto ciudadano. El caso ocurrió cuando Jenifer Miches iba a comprar la cena junto a su esposo, Miguel Antonio Vargas, conocido como «El Gago», y en las imágenes se observa la intervención policial y lo que aparenta ser una descarga eléctrica.
De acuerdo con los familiares, la agresión estaría relacionada con los celos de uno de los agentes actuantes, de apellido Taveras, a quien atribuyen un interés no correspondido por la joven. Jaqueline Aquino, madre de la afectada, declaró: «Usted cree que es posible que uno de los policías esté enamorado de mi hija, y porque ella le dijo que tenía su marido, él cogió y me la mató a golpe, y le puso la pistola eléctrica. Embarazada también. Eso es un abuso». La madre del esposo también aseguró que el agente habría seguido antes a la pareja en un vehículo y que, cuando acudió a pedir información sobre el caso, intentaron aplicarle igualmente la pistola eléctrica.
Hasta el momento de recogerse la información, los familiares sostenían que Jenifer Miches seguía detenida y aguardaban un pronunciamiento oficial de la Policía Nacional que aclarara lo ocurrido, informara sobre su estado de salud y fijara responsabilidades. Con el video ya difundido, el episodio agrava el contraste entre el deber de protección de la fuerza pública y una denuncia que apunta a abuso, opacidad y desgaste en la gestión de la seguridad.
