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Muere Prichard Colón tras once años de secuelas y queda la alerta sobre una pelea que no debió seguir

agosto 15, 2026 · Redactor
Muere Prichard Colón tras once años de secuelas y queda la alerta sobre una pelea que no debió seguir
Foto: www.diariolibre.com

El fallecimiento del expúgil reabre el costo humano de decisiones tomadas en el ring en 2015, cuando reportó dolor y mareos antes de volver a recibir castigo

Prichard Colón Meléndez murió el jueves a los 33 años, después de arrastrar durante casi once años las secuelas de la pelea que destruyó su carrera y alteró su vida. Su familia no ha divulgado la causa del fallecimiento. “Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard”, anunció su padre, Richard Colón, al explicar además que no pudo cumplir el deseo del expúgil de regresar de vacaciones a Puerto Rico. El fallecimiento ocurrió en Florida.

La historia que marcó su vida comenzó el 17 de octubre de 2015 en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia. Colón, entonces de 23 años, llegaba invicto en 16 combates y con 13 triunfos por nocaut para enfrentar a Terrel Williams, también sin derrotas. Lo que se presentaba como una prueba entre prospectos terminó convertido en un caso que sigue dejando preguntas sobre los controles dentro del boxeo: desde los primeros asaltos, el puertorriqueño señaló que estaba recibiendo golpes en la parte posterior de la cabeza, una infracción prohibida por su peligrosidad.

En el sexto asalto, el árbitro Joe Cooper advirtió a ambos boxeadores. En el séptimo, un golpe de Williams en la parte posterior de la cabeza y el cuello mandó a Colón a la lona y derivó en una penalización de un punto. Después, el peleador dijo que estaba mareado y sentía dolor en la nuca. El médico de cuadrilátero, Richard Ashby, lo examinó y, según la transmisión televisiva citada posteriormente en documentos judiciales, Colón aseguró que podía continuar y fue autorizado a regresar a la pelea. Menos de cinco minutos después volvía a recibir golpes. En el noveno asalto fue derribado dos veces y, al sonar la campana, su esquina comenzó a retirarle los guantes al creer que la pelea había terminado; como todavía faltaba un asalto y no fue posible colocárselos a tiempo, terminó descalificado. La derrota fue apenas el dato menor frente al desenlace que siguió.