El Primer Tribunal Colegiado de la provincia Duarte condenó a 30 años de reclusión mayor a Eddy de Jesús Camarena Jiménez, tras hallarlo culpable de parricidio, homicidio voluntario y tentativa de homicidio por la muerte de su madre, Milagros Altagracia Jiménez, y de su hija menor de edad, además de las heridas causadas a Eremise Gómez Vázquez. La pena deberá ser cumplida en el Centro de Corrección y Rehabilitación Vista al Valle, en San Francisco de Macorís.
La decisión judicial también incluyó el pago de una indemnización de 3 millones de pesos dominicanos a favor de la expareja de Eremise Gómez Vázquez, por los daños morales derivados de la pérdida de su hija y por las lesiones físicas sufridas. Los hechos, ocurridos en marzo del año pasado en el sector Los Jardines de SFM, dejaron como saldo la muerte de una mujer de 71 años y de una niña de 3.
Tras escuchar el fallo, Camarena Jiménez lo calificó de «injusticia» y alegó que padece problemas de salud mental, con recaídas desde 2014, y que al momento del suceso no estaba consciente de sus actos. Aunque la sentencia cierra la fase judicial con la pena máxima, el caso vuelve a exponer un contraste de fondo entre el discurso de protección y la realidad de hechos extremos que solo llegan al centro de atención pública cuando el daño ya es irreversible, un escenario que mantiene abierta la exigencia de vigilancia y fiscalización sobre la respuesta institucional ante este tipo de violencia.
