El Gobierno dio el primer palazo a un conjunto de obras estratégicas en la frontera norte dentro del plan «Frontera Fuerte», una iniciativa presentada por la administración de Luis Abinader para consolidar la seguridad nacional, ordenar el comercio y mejorar la conectividad. La ceremonia fue encabezada por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, junto a mandos militares y autoridades de desarrollo fronterizo y migración.
Entre las intervenciones previstas está el mercado nacional de Tilorí, con el que el Estado busca modernizar un punto de intercambio comercial que operó durante décadas de manera informal, ahora con instalaciones sanitarias y control regulado para productores y comerciantes. También se contempla el badén de Guayajayuco, que será complementado con un nuevo puente sobre el río Artibonito a cargo de Obras Públicas, con la promesa de asegurar tránsito permanente y evitar el aislamiento por crecidas.
El plan incorpora además nuevos controles y destacamentos mediante instalaciones de supervisión en la Carretera Internacional para reforzar la vigilancia del paso de personas y mercancías a cargo de las Fuerzas Armadas. Con ese despliegue, el Gobierno coloca en primer plano una agenda de seguridad, comercio y conectividad que ahora queda sujeta a rendición de cuentas sobre su ejecución y sobre si estas obras logran reducir la vulnerabilidad de las comunidades limítrofes, como sostiene la versión oficial.
