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Bancos y fintech estrechan lazos mientras aumenta la presión por vigilar un mercado en plena mutación

agosto 4, 2026 · Redactor
Bancos y fintech estrechan lazos mientras aumenta la presión por vigilar un mercado en plena mutación
Foto: eldinero.com.do

La expansión de la banca como servicio y las finanzas embebidas vuelve a poner sobre la mesa la fiscalización de una industria que avanza más rápido que las respuestas institucionales.

La digitalización está obligando a los bancos a salir de sus márgenes habituales y a disputar espacio en un mercado donde ya no compiten solo entre ellos, sino también con firmas especializadas en pagos, préstamos, inversiones y otros servicios financieros. En el XXIX Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el XXIV Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca), realizado en Boca Chica, Nicolás Franco, presidente ejecutivo de Latam y España en Socorro Partners, aseguró que el futuro del sector dependerá más de la integración entre bancos y fintech que de una competencia frontal entre ambos.

Ese diagnóstico refleja un giro de fondo en la industria financiera: las fintech se apoyan en la infraestructura regulatoria y tecnológica de los bancos, mientras las entidades tradicionales intentan captar nuevos clientes y ensayar modelos de negocio distintos. En ese proceso gana terreno la banca como servicio, fórmula mediante la cual los bancos ponen su infraestructura a disposición de terceros a través de API para crear productos financieros. “Hoy vemos bancos que compran fintech y fintech que compran bancos. El camino es la integración y la colaboración”, afirmó Franco.

A la par, avanzan las finanzas embebidas, que integran crédito, pagos y otros servicios dentro de empresas no financieras con una amplia base de clientes. Ese desplazamiento, sustentado en el uso de datos sobre el comportamiento de los usuarios, refuerza la necesidad de vigilancia institucional sobre una transformación que incide de forma directa en los consumidores y en el sistema. En un escenario de cambios acelerados, la discusión ya no es únicamente tecnológica: también pasa por la capacidad de las autoridades públicas y regulatorias para no quedar rezagadas frente a una industria que redefine sus límites más rápido que el discurso oficial sobre modernización.