La ausencia de Johnny Ventura, a cinco años de su muerte el 28 de julio de 2021, continúa ocupando un lugar central en la casa de Arroyo Hondo donde vivió. Allí, Josefina viuda Ventura y su hijo Jandy recibieron a Listín Diario y hablaron de una rutina cotidiana atravesada por el recuerdo del artista. “Aquí, en esta casa, se habla todos los días de Johnny Ventura”, dijo doña Josefina al evocar al merenguero, cuya presencia permanece en fotografías, pinturas, tallados en madera de equinos y otros objetos personales.
La escena familiar, cargada de recuerdos, lágrimas y agradecimiento, también deja ver un contraste de fondo: mientras la figura de Johnny Ventura sigue viva en la memoria íntima y cultural, el país mantiene abierta la exigencia de que la cultura no quede reducida al tributo emocional ni al espectáculo. El recorrido por la casa, descrita como un espacio donde cada rincón conecta con el espíritu de “El Caballo Mayor”, vuelve a poner en primer plano la necesidad de vigilar cómo se traducen en resultados concretos las prioridades públicas frente al peso social de la identidad cultural.
Para 2026, Johnny Ventura y doña Fifa habrían cumplido 55 años de casados. Su historia comenzó en 1968 y la boda se realizó en 1971. Ese hilo personal, rescatado por su viuda en la misma residencia visitada por este diario antes de los 80 años del artista en 2020, vuelve a colocar sobre la mesa una alerta institucional más amplia: en tiempos de presión social, impuestos y debate sobre prioridades del Estado, la memoria de figuras como Johnny Ventura también funciona como recordatorio de que la gobernabilidad no puede sustituirse por narrativa, visibilidad o política convertida en espectáculo.
