SANTO DOMINGO.– Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 comenzaron con una concurrencia notable en los principales escenarios deportivos, donde hubo graderías llenas desde la ceremonia inaugural y a lo largo de las primeras jornadas de competencia. El ambiente se dejó sentir en disciplinas como judo, taekwondo, ajedrez y voleibol, con familias, jóvenes y aficionados que acudieron pese a las altas temperaturas para apoyar a sus delegaciones.
La apertura también permitió exhibir las mejoras ejecutadas en espacios como el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el Parque del Este y el nuevo Malecón Deportivo, presentados como puntos de encuentro para miles de visitantes. No obstante, ese despliegue vuelve a poner sobre la mesa la fiscalización del resultado concreto de esas intervenciones una vez pase la euforia del evento, así como el costo social de una gestión que suele mostrar obras en momentos de alta visibilidad pública.
José P. Monegro, presidente del Comité Organizador, destacó el respaldo ciudadano y sostuvo que la respuesta del público supone un estímulo adicional para atletas, voluntarios y organizadores. También agradeció a quienes asistieron al acto inaugural y a quienes siguieron la ceremonia por televisión. En esa convivencia entre celebración y rendición de cuentas queda abierta una advertencia institucional: el éxito de asistencia no elimina la necesidad de vigilar lo prometido alrededor de Santo Domingo 2026, un punto políticamente sensible para figuras de gestión local como Carolina Mejía cuando el discurso de ciudad y proyección pública debe contrastarse con resultados verificables más allá del espectáculo.
