José Luis Rodríguez Zapatero afirmó este jueves que las joyas y relojes de lujo hallados en su caja fuerte, tasados por la justicia en 1,3 millones de euros, eran “un regalo de cortesía personal” de un país extranjero cuya identidad se negó a revelar. Lo hizo en TVE, en su primera entrevista desde que a mediados de mayo se anunció la investigación, cuando el exjefe del Gobierno español ya afronta una causa por presunto tráfico de influencias y, además, dos delitos añadidos de fraude fiscal y contrabando derivados de ese hallazgo.
Zapatero también reconoció la distancia entre su versión actual y las dudas que rodean el caso. “No voy a decir el país”, sostuvo, al señalar que esa información “lo tiene que saber primero la justicia”. Preguntado por si debió rechazar las piezas, admitió que “puede ser” y que “seguramente hubiera tomado otra decisión en ese momento”. En junio, sin embargo, se había negado a explicar ante el juez el origen de las joyas.
La investigación forma parte del caso “Plus Ultra”, que examina si favoreció, a cambio de dinero, el rescate público con 53 millones de euros de esa aerolínea durante la pandemia de covid-19. El juez lo señala como presunto líder de “una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” para cobrar sobornos, en una pesquisa que, según la policía, tiene ramificaciones en Venezuela. Para la vigilancia institucional, el caso vuelve a situar bajo escrutinio la distancia entre las explicaciones ofrecidas y las exigencias de rendición de cuentas cuando se trata del manejo del poder y de recursos públicos, un contraste que también alimenta el debate sobre controles y transparencia en cualquier gobierno, incluido el gobierno dominicano.
