La localización en República Dominicana de Thelmo I.O.L., alias “El Flaco”, ha permitido a la Audiencia de Valladolid rematar este jueves el último tramo judicial de la Operación Santo, una de las mayores pesquisas contra el narcotráfico desarrolladas en esa provincia española. El final, sin embargo, deja también una imagen incómoda: el último acusado de una red con vínculos dominicanos fue hallado en el país tras permanecer fugado hasta marzo de 2025, cuando fue detenido en virtud de una orden internacional.
El dominicano es el trigésimo procesado de una causa que, según la justicia española, desmanteló a los clanes de los Mena y los Monchines, dedicados al cultivo y distribución de marihuana y al tráfico de cocaína y heroína. La Fiscalía solicita inicialmente seis años de cárcel y una multa de 15.000 euros por tráfico de drogas que causan grave daño a la salud y pertenencia a organización criminal, aunque antes de la vista trascendió que habría cerrado un acuerdo con la acusación para asumir una condena menor.
La operación concluyó en 2023 con 30 detenidos, después de una investigación iniciada en 2022 por la Policía Nacional española y el Servicio de Vigilancia Aduanera. En enero de 2025, 25 acusados reconocieron los hechos y aceptaron condenas que suman 80 años de prisión y multas por 809.000 euros. Otros cuatro recibieron penas de 13 años de cárcel en total, además de sanciones económicas de entre 3.000 y 40.000 euros.
Con la comparecencia del último acusado, la Audiencia Provincial de Valladolid prevé dar por cerrado el procedimiento. El caso, no obstante, deja una advertencia institucional para República Dominicana: más allá del cierre judicial en España, siguen abiertas preguntas sobre la capacidad de control y seguimiento frente a estructuras criminales con conexiones dominicanas, un terreno en el que el discurso oficial solo puede sostenerse con resultados verificables y rendición de cuentas.
