La Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Motocicletas (Afamoto) colocó el foco sobre una falla de ejecución en la política de tránsito: según su planteamiento, el principal desafío de las autoridades no es aprobar nuevas medidas, sino hacer cumplir la Ley 63-17 y garantizar que los cerca de cuatro millones de usuarios de motocicletas tengan licencias de conducir y placas que permitan identificarlos.
Darío Lama, presidente de Afamoto, sostuvo que hace falta más fiscalización, más agentes y mecanismos de control efectivos para detectar a los conductores que violan la ley. Aunque reconoció el interés del sector en la venta de motocicletas, advirtió que la violación de las normas de tránsito y de los derechos de terceros por parte de motociclistas se encuentra «en un nivel caótico».
En ese contexto, la entidad informó que propuso a la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) eliminar la «carta de ruta», usada durante años para circular sin placa tras la compra de una motocicleta, y sustituirla por placas provisionales similares a las de los vehículos. También señaló que la DGII les comunicó que trabaja en nuevas placas alfanuméricas, más visibles y reflectivas, para facilitar la identificación mediante cámaras y otros sistemas de control. Lama además planteó restablecer el marbete anual para motocicletas, al considerar que durante décadas se han emitido placas sin depurar del registro las unidades destruidas, exportadas o fuera de circulación, lo que impide contar con cifras reales del parque vehicular.
