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PRM fija su ruta interna y la oposición acelera su reordenamiento pensando en 2028

junio 22, 2026 · Redactor
PRM fija su ruta interna y la oposición acelera su reordenamiento pensando en 2028
Foto: acento.com.do

El fin de semana dejó al oficialismo enfocado en encauzar sus diferencias partidarias, mientras PLD y Fuerza del Pueblo movieron sus piezas con reorganización y trabajo territorial.

El fin de semana confirmó que los principales partidos ya se están moviendo con la mirada puesta en 2028, aunque no todos lo hacen desde el mismo frente. El PRM avanzó en su calendario para renovar autoridades y conocer reformas estatutarias, en medio de un escenario en el que el propio presidente Luis Abinader pidió que las diferencias se tramiten dentro de los organismos partidarios y no fuera de los canales institucionales. La organización oficialista fijó para el 2 de agosto la convención de delegados para escoger nuevas autoridades, convocó su XXIII Convención Nacional Extraordinaria para el 5 de julio y abrió la XXIV Convención Nacional Ordinaria para el 7 de julio. La proclamación de las nuevas autoridades quedó pautada para el 5 de septiembre.

Del lado opuesto, el PLD mezcló reorganización territorial con movimientos presidenciales, en una dinámica que el texto original presenta como fortalecimiento de Gonzalo dentro de esa organización. Al mismo tiempo, Fuerza del Pueblo intensificó su labor de crecimiento y afiliación en comunidades de Santo Domingo Norte, apostando al contacto territorial en una etapa temprana del ciclo electoral.

Aunque las elecciones generales todavía están lejos, las actividades entre sábado y domingo dejan ver un tablero que ya empieza a reacomodarse. El dato político más sensible lo aportó el oficialismo: mientras define su ruta interna, también exhibe la necesidad de contener sus diferencias puertas adentro. Frente a eso, la oposición aparece concentrada en reorganizar estructuras, consolidar respaldos y ampliar presencia territorial, en un escenario que comienza a exigir mayor vigilancia sobre la capacidad del poder para administrar sus propias tensiones sin desconectarse de las prioridades del país.