La escasez mundial de personal de enfermería también expone las debilidades del sistema de salud dominicano. Mientras países como Estados Unidos, España y Canadá atraen profesionales para cubrir vacantes, en la República Dominicana las enfermeras describen jornadas sobrecargadas, ingresos insuficientes, varios empleos para poder sostenerse y crecientes dificultades para mantener la vida familiar, un cuadro que empuja cada vez más a la migración.
Desde el propio sector advierten que el problema ya tiene consecuencias concretas. Mariano Suazo, presidente de la Asociación Nacional de Enfermería (Asonaen), alertó que si se facilitan más salidas “se quedan los hospitales vacíos”, y sostuvo que los salarios siguen entre los más bajos. También afirmó que los impuestos “ya se comieron el aumento que nos hizo el presidente (Luis Abinader)”, mientras las pensiones continúan siendo insuficientes.
A esa presión se suma el déficit de personal. La Unión Nacional de Servicios de Enfermería Dominicana (Unased) estima que en el país hay alrededor de 20,000 enfermeras, equivalentes a 18 por cada 10,000 habitantes, muy por debajo de la referencia de 70.6 que la OMS establece para la región de Las Américas. Sin un registro exacto de cuántas migran, la combinación de bajos ingresos, desgaste laboral y fuga de talento refuerza las alertas sobre la capacidad de respuesta del sistema y la necesidad de una vigilancia más estricta sobre los resultados de la gestión sanitaria.
