Irak y Siria cerraron de forma temporal su espacio aéreo este domingo, en una decisión que pone de relieve el impacto inmediato de la nueva escalada regional sobre la aviación civil y la movilidad. La Autoridad de Aviación Civil Iraquí ordenó suspender durante 72 horas todos los vuelos de entrada, salida y tránsito, mientras que la Autoridad General de Aviación Civil y Transporte Aéreo de Siria dispuso el cierre del espacio aéreo del sur del país por 12 horas, lo que supone la paralización de las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Damasco durante ese lapso.
Las autoridades iraquíes defendieron la medida como una “medida de precaución”, apoyada en la “evaluación continua de la situación de seguridad” y en las tensiones regionales vigentes, al tiempo que dejaron claro que la decisión será revisada y reevaluada. El cierre se produjo después de que Irán lanzara varias oleadas de misiles contra Israel, en represalia por los ataques del Estado judío contra el Líbano, según informó la televisión estatal iraní.
El episodio vuelve a situar en primer plano cómo la confrontación militar termina trasladando sus efectos a servicios esenciales y a la estabilidad institucional de la región. En paralelo al cierre aéreo, el Ejército iraní advirtió a Israel que, si responde a los ataques o vuelve a bombardear el Líbano, se “enfrentará a una respuesta devastadora”, en un escenario que mantiene abiertas las alertas sobre nuevas interrupciones y mayores consecuencias para la seguridad civil.
