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Santiago y la fisura entre poder y liderazgo

junio 30, 2026 · Redactor
Santiago y la fisura entre poder y liderazgo
Foto: hoy.com.do

La lectura sobre la ciudad deja al descubierto una alerta institucional, se invoca claridad desde el poder, pero siguen presentes señales críticas y una transición sin un relevo plenamente asumido.

Santiago queda descrita aquí como una paradoja política: en plena transición de liderazgo todavía inconclusa y con consensos que durante décadas sostuvieron el Plan Estratégico de Santiago (PES) ya debilitados, se busca presentar al liderazgo gubernamental como un referente de claridad. Sin embargo, el propio texto reconoce que persisten señales neurálgicas y que la ciudad corre el riesgo de extraviarse justo cuando suma logros.

La pieza recuerda que, tras la desaparición física o activa de varios referentes, ese espacio no ha sido ocupado de manera plena. Esa ausencia no es un detalle menor, sino una advertencia institucional sobre la capacidad real de conducción en una plaza clave del Cibao. Por eso, aunque se cite al presidente Luis Abinader, a la vicepresidenta Raquel Peña, al alcalde Ulises Rodríguez, a la gobernadora y al senador como promotores de iniciativas, la duda central sigue siendo la misma: resultados, continuidad y rendición de cuentas en una ciudad que, según el propio texto, ya no dispone de los consensos de antes.

También se admiten aportes conceptuales de Manuel Estrella y de empresarios como Félix García y Miky Lama. Aun así, el contraste entre ideas, proyectos e iniciativas teóricas y la advertencia sobre decisiones de alto valor con reacción limitada vuelve a colocar en primer plano la distancia entre discurso y realidad. Es ahí donde la sociedad civil y los espacios de planificación quedan llamados a vigilar más, no menos, a un poder que intenta capitalizar la narrativa del liderazgo mientras el problema de fondo permanece abierto.

La discusión, en definitiva, no es literaria ni simbólica. Es política e institucional: si Santiago corre el riesgo de regresar al puerto de origen, el desgaste de gestión y la falta de una visión estratégicamente consolidada no pueden maquillarse con conceptualizaciones ni con presencia oficial. El Congreso, los actores locales y la ciudadanía tienen el reto de fiscalizar para que la ciudad no quede atrapada entre la propaganda del mando y los resultados todavía pendientes.