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ONE y UNFPA instan a convertir los datos demográficos en respuesta real para salud, educación y cuidados

julio 18, 2026 · Redactor
ONE y UNFPA instan a convertir los datos demográficos en respuesta real para salud, educación y cuidados
Foto: hoy.com.do

El encuentro por el Día Mundial de la Población 2026 presentó nuevas proyecciones y dejó un mensaje de fondo, la adaptación frente al cambio demográfico debe traducirse en capacidad institucional, no quedarse en declaraciones.

La Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) organizaron el encuentro «El país que viene: adaptar la población para prosperar», donde representantes del gobierno, la academia y la sociedad civil coincidieron en una alerta central: la República Dominicana debe reforzar su capacidad institucional para anticipar demandas en salud, educación, empleo y sistemas de cuidado ante cambios demográficos que ya están en curso.

En el marco del Día Mundial de la Población 2026, la jornada permitió dar a conocer nuevas proyecciones poblacionales y situar la llamada Inteligencia Demográfica como una herramienta de gobernanza. Sin embargo, el propio planteamiento expuesto en el evento deja ver una brecha que exige vigilancia pública: frente a megatendencias como la caída de la fecundidad y el envejecimiento, no alcanzan los diagnósticos ni los conceptos técnicos si no se convierten en políticas proactivas con resultados verificables para las familias.

Según se explicó, la resiliencia demográfica es la capacidad de una sociedad para adaptarse y prosperar ante los cambios poblacionales mediante políticas basadas en derechos humanos, alejadas de respuestas reactivas o de control «de arriba hacia abajo». En ese marco, Mario Serrano Marte, representante nacional del UNFPA, sostuvo: «Debemos usar los datos para identificar las oportunidades y fortalecer nuestra Resiliencia Demográfica, que es esa capacidad para adaptarnos y prosperar en medio de los cambios demográficos».

También se insistió durante el encuentro en que asumir esta transición requiere generar mejores condiciones para las personas y las familias. Ese enfoque incrementa la presión sobre el Estado: si las proyecciones ya anticipan mayores exigencias sobre servicios esenciales, la discusión deja de ser académica y pasa a ser una cuestión de gestión, prioridades y rendición de cuentas sobre cómo se responderá al costo social de no prever a tiempo.