El crecimiento de las lavanderías por libra o por hamper en distintas zonas de Santo Domingo no solo refleja un cambio comercial: también describe una rutina urbana en la que cada vez más personas dependen de pagar para resolver una necesidad básica ante la falta de tiempo. En la capital, este modelo se ha consolidado frente al esquema tradicional de cobro por piezas, impulsado por la promesa de rapidez y comodidad para los usuarios.
Yaquiroides Vizcaíno, residente en Valiente, en Santo Domingo Este, explicó que comenzó a usar el servicio por hamper hace aproximadamente cuatro años por el poco tiempo libre que le deja el trabajo. Según contó, la modalidad le resulta práctica por la cantidad de ropa que puede llevar y por la facilidad de entregarla y retirarla al día siguiente. “Nos conviene porque un hamper coge mucha ropa; lo que no lavamos son sábanas, cortinas y colchas, ya que eso tiene un costo aparte”, dijo.
En los negocios, este cambio también ha obligado a ajustar operaciones. Aridio Adames, propietario de una lavandería en el ensanche Paraíso, indicó que su establecimiento arrancó con lavado por unidad, pero hace aproximadamente cinco años incorporó el método por libra. Aclaró que el servicio por hamper no incluye planchado, a diferencia del servicio por unidad, que se lava y se plancha prenda por prenda. Aunque en su negocio el 5 % de los servicios corresponde al hamper y el mayor movimiento sigue siendo por unidad, la expansión de ambos formatos confirma una ciudad que empuja a los ciudadanos a buscar soluciones prácticas, con costos diferenciados incluso dentro de una misma necesidad.
