El tamaño de la crisis vial en República Dominicana vuelve a poner en duda la capacidad de respuesta oficial. En lo que va de 2026, los accidentes de tránsito han causado 893 fallecidos y más de 30,800 lesionados, en un panorama que ya se considera una crisis de salud pública por su efecto sobre las calles y los hospitales del país.
Ante ese balance, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) propone acelerar la licencia por puntos, automatizar multas y endurecer sanciones. Aun así, el propio diagnóstico institucional describe un problema que se ha profundizado con el tiempo: exceso de velocidad, distracción al volante, consumo de alcohol y falta de cascos protectores siguen entre las principales causas de tragedias que, según Joel Gnecco Gross, en su mayoría pueden evitarse.
La situación más crítica se concentra en las motocicletas. Al cierre de 2025, el parque vehicular llegó a 6.1 millones de unidades y el 57% corresponde a motocicletas, mientras menos del 10% de los motociclistas circula con un seguro vigente. El texto advierte que el crecimiento de este segmento ha superado la capacidad de regulación y fiscalización del Estado. Así, la identificación de «puntos negros», la reducción de límites de velocidad en zonas urbanas y la mejora de la señalización aparecen como respuestas urgentes, pero también como una señal de que el problema acumuló un nivel de deterioro que exige resultados y rendición de cuentas, no solo nuevos anuncios.
