Este domingo, Colombia va a las urnas para escoger al sucesor del presidente Gustavo Petro en una elección atravesada por la polarización política, los desafíos de seguridad y el debate sobre si el país debe mantener o revertir la línea del actual gobierno. Con 41.4 millones de ciudadanos habilitados para votar, entre ellos 1.4 millones en el exterior, los centros de votación funcionarán de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, mientras la Registraduría Nacional comenzará el conteo al cierre de la jornada, sin una hora fija para dar a conocer los primeros resultados preliminares.
La elección se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad, con más de 246,000 integrantes de la fuerza pública desplegados ante alertas por posibles hechos de violencia en distintas regiones. Al mismo tiempo, cerca de 1,500 observadores internacionales, incluidos delegados de la Unión Europea y del Centro Carter, vigilan la transparencia de unos comicios que someten al escrutinio institucional el estado del país al cierre del mandato de Petro.
En una disputa con 11 aspirantes, las encuestas ubican una competencia cerrada entre el oficialista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y los opositores Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Cepeda propone dar continuidad a las políticas de Petro, incluidas las reformas sociales y la estrategia de “paz total”, mientras que sus contendores plantean un giro con prioridad en seguridad, austeridad estatal y una línea más dura frente al crimen organizado. El próximo presidente asumirá un escenario complejo: unas 27,000 personas vinculadas a grupos armados ilegales, según centros de investigación, en un país donde persisten disidencias, el Ejército de Liberación Nacional y estructuras criminales como el Clan del Golfo, impulsadas por economías ilícitas.
