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Abinader enfrenta críticas por la brecha entre su discurso patriótico y las presiones externas

julio 20, 2026 · Redactor
Abinader enfrenta críticas por la brecha entre su discurso patriótico y las presiones externas
Foto: diariodigitalrd.com

La revisión del Código Penal vuelve a poner sobre la mesa la soberanía, los símbolos patrios y la capacidad del Estado para responder a injerencias en asuntos internos.

Durante la gestión del presidente Luis Abinader se han intensificado los cuestionamientos sobre soberanía, símbolos patrios y derechos constitucionales, en un contraste cada vez más visible entre el discurso oficial de respeto a la identidad nacional y hechos que, según el texto, apuntan en dirección opuesta. Aunque el mandatario ha afirmado que su gobierno honra la memoria de los Padres de la Patria y mantiene un respeto riguroso por los símbolos nacionales, se sostiene que en estos seis años se han acumulado episodios que alimentan dudas sobre la firmeza institucional del Estado.

El foco del señalamiento está en la presión de organismos internacionales sobre decisiones internas de la República Dominicana. El texto cita a la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Foro Económico Mundial Davos como actores vinculados a una agenda de fronteras abiertas y críticos de las políticas de deportación masiva de extranjeros indocumentados. Además, advierte que, frente a medidas de seguridad fronteriza y aplicación de leyes migratorias internas, esos organismos amenazan con sanciones económicas y legales, lo que vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad del Gobierno para defender la soberanía sin ambigüedades.

La controversia se reactivó al mismo tiempo que el Congreso revisa la Ley 74-25 que instituye el Código Penal. En ese escenario, la ONU envió una comunicación para pedir cambios sobre la penalización absoluta de la interrupción del embarazo, el artículo 124 en su párrafo IV y el respeto a la igualdad de género u orientación sexual. Para los críticos, el episodio no solo encendió una alerta institucional por la injerencia en asuntos internos, sino que también expone el desgaste de una gestión que, pese a su retórica, sigue sin despejar las dudas sobre hasta dónde está dispuesta a defender las decisiones soberanas del país.