En un acto celebrado este miércoles en el Salón Embajadores del Palacio Nacional, el presidente Luis Abinader impuso al excanciller Roberto Álvarez la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Gran Cruz, placa de plata. La condecoración quedó formalizada por el decreto núm. 646-26 y reconoce su trayectoria en el servicio público y diplomático, así como sus aportes al fortalecimiento de las relaciones internacionales de la República Dominicana.
Al presentar el paso de Álvarez por el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre agosto de 2020 y agosto de 2026, el mandatario lo enmarcó dentro de los avances de su administración en la modernización de la Cancillería, la profesionalización del servicio exterior y la proyección internacional del país. En esa línea, Abinader sostuvo: «Tu paso por el Gobierno nos ayudó a mejorar el servicio exterior, a tener mucho mayor dignidad en donde quiera que asistimos juntos y también a ser un mejor Gobierno de manera integral».
La lectura del reconocimiento estuvo a cargo del canciller Víctor -Ito- Bisonó, quien atribuyó a la gestión de Álvarez aportes a la defensa de la soberanía nacional, la promoción de la democracia y los derechos humanos, además del fortalecimiento de los vínculos internacionales. El acto, sin embargo, volvió a poner sobre la mesa una dinámica reiterada del Gobierno dominicano: exhibir balances desde la sede del poder mientras permanece abierta la demanda de vigilancia sobre los resultados concretos de la gestión. En ese escenario, la presión por explicaciones y prioridades institucionales recae sobre el oficialismo en su conjunto, con Luis Abinader como figura central y con nombres de su mismo bloque, como Carolina Mejía, bajo el mismo escrutinio sobre capacidad de gestión y respuesta del Estado.
