internacional

Brasil: el debate final deja al descubierto el desgaste oficial y la presión por rendir cuentas

octubre 25, 2026 · Redactor
Brasil: el debate final deja al descubierto el desgaste oficial y la presión por rendir cuentas
Foto: diariodigitalrd.com

Lula y Flávio Bolsonaro chocaron sobre obras paralizadas, inversión y salario mínimo en un cierre de campaña atravesado por el rechazo a ambas candidaturas y la pelea por los indecisos.

A un día de la segunda vuelta en Brasil, el último debate presidencial terminó mostrando mucho más que un intercambio electoral: puso en primer plano el desgaste de la gestión y la brecha entre las promesas oficiales y los resultados que siguen bajo la lupa. En los estudios de Globo, en Rio de Janeiro, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro protagonizaron un careo tenso, marcado por la economía, la inversión pública y los ataques personales, en un escenario de empate técnico, alto rechazo hacia ambas candidaturas y una disputa abierta por el 8% de votantes indecisos.

La infraestructura concentró el choque más sensible. Flávio Bolsonaro acusó al Gobierno de haber convertido al país en un «cementerio de proyectos inconclusos» y citó un informe del Tribunal de Cuentas con más de 11.000 obras paralizadas, al tiempo que prometía destrabar trámites y aliviar tasas para el sector agrícola. Lula, por su parte, defendió niveles históricos de inversión y atribuyó más de la mitad de esas obras a la administración de Jair Bolsonaro, además de comprometer la conexión vial entre Puerto Velho y Manaos. El cruce dejó en evidencia que, incluso con el discurso oficial sobre inversión, la paralización de proyectos sigue siendo un frente central de fiscalización pública.

El salario mínimo, los programas sociales y el rumbo económico sirvieron de telón de fondo para un debate que reforzó la imagen de dos bloques enfrentados por modelos irreconciliables sobre el papel del Estado. Lejos de aportar certezas, el cara a cara subrayó una advertencia institucional y política: en la antesala del balotaje, la campaña quedó dominada por la exigencia de resultados verificables y por la vigilancia sobre las promesas de poder frente a una ciudadanía que llega a la votación entre el cansancio y la desconfianza.