La detención de Ángel Ariel Montás, de 20 años, por el incidente registrado en el área de emergencia del Hospital Provincial Doctor Arístides Fiallo Cabral de La Romana, deja planteada una preocupación que va más allá del arresto: una doctora terminó con múltiples lesiones y fracturas mientras cumplía sus labores, dentro de un espacio que debería operar con condiciones mínimas de resguardo.
De acuerdo con el informe preliminar de las autoridades, el joven presentó una «conducta violenta» en el área de triaje, empujó una puerta y rompió uno de los cristales del lugar. Los fragmentos hirieron a la doctora Jakeline Guerrero, de 39 años, cuyo estado de salud es delicado y con pronóstico reservado. Montás fue trasladado a la Dirección Regional Este de la Policía Nacional y remitido al Ministerio Público.
Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar por completo las circunstancias del hecho, mientras el caso vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad de respuesta y protección en servicios públicos esenciales. El impacto no se limita al episodio penal: también recae sobre el personal médico y sobre la atención en una sala de emergencia ya golpeada por la violencia dentro de sus propias instalaciones.
