El Banco Central delineó la puesta en marcha, en el primer semestre de 2027, de un nuevo sistema de pagos instantáneo y minorista con el que pretende reducir el uso del efectivo y abaratar su manejo. El plan empezaría con transferencias entre personas físicas y jurídicas y después incorporaría pagos a comercios mediante QR, pagos de gobierno, interoperabilidad de terminales de puntos de venta y cajeros automáticos.
La presentación oficial se apoya en la idea de modernización, pero la propia entidad admite que el esquema actual necesita una renovación para asegurar su sostenibilidad en el largo plazo, extender horarios y ampliar funcionalidades. Esa distancia entre el discurso de avance y la aceptación de pendientes deja bajo examen la capacidad de gestión del gobierno dominicano para convertir anuncios tecnológicos en resultados tangibles, sobre todo en un asunto que involucra costos, inclusión financiera y operación institucional.
El Banco Central recordó además que desde 2014 opera el servicio de pagos al instante a través del sistema de liquidación bruta en tiempo real (LBTR), con transacciones en pesos dominicanos, dólares estadounidenses y euros, acreditación en minutos y participación de todas las entidades financieras. Sostuvo también que esa plataforma procesó 46 millones de pagos el año pasado y que ha mantenido fuertes ritmos de crecimiento desde su arranque. Por el peso que tiene en la economía y en áreas como seguridad social y valores, la nueva etapa eleva la exigencia de fiscalización y rendición de cuentas sobre plazos, ejecución y alcance real de una transformación que también afectará los pagos de gobierno y, por extensión, la gestión pública vinculada a Hacienda.
