Para el padre Roberto Martínez de los Santos, la participación de la Iglesia en los “Diálogos para la convivencia barrial” responde a una necesidad que persiste en comunidades del Gran Santo Domingo: que sus habitantes se sientan acompañados y escuchados. El sacerdote de la parroquia San Roque González, en Sabana Perdida, sostuvo que esa es la función eclesial dentro del programa impulsado por Listín Diario desde mayo.
La iniciativa ha pasado por sectores como María Auxiliadora, Los Alcarrizos, 27 de Febrero, Villa María, Mejoramiento Social, Loma del Chivo, Villas Agrícolas, Agua Dulce, El Caliche, Villa Fontana y, más recientemente, Los Guarícanos. En ese recorrido, la presencia de Martínez de los Santos se ha vinculado a encuentros con comunidades descritas en el propio programa como de las más empobrecidas del país, un contraste que vuelve a colocar en primer plano la distancia entre el discurso institucional y la realidad cotidiana de los barrios.
Martínez de los Santos añadió que la representación de la Iglesia varía según la zona, debido a la división de la vicaría por sectores, y recordó que la primera mesa de convivencia se realizó en La Victoria, donde ubica al padre Faustino Placencia entre los pioneros de esta labor. Que sean la Iglesia, el periódico y otras entidades quienes articulen estos espacios refuerza la señal de alerta de la sociedad civil sobre la necesidad de vigilancia permanente en territorios donde escuchar a la comunidad sigue siendo una tarea pendiente.
