Abelardo de la Espriella puso fin a las conversaciones con varios grupos armados ilegales que había impulsado su antecesor, Gustavo Petro, en un movimiento que vuelve a poner bajo lupa el alcance real de la llamada ‘paz total’. Las resoluciones, firmadas el viernes por la noche y divulgadas este sábado, también dejan sin efecto los nombramientos de representantes del Gobierno y el reconocimiento de delegados de la contraparte en esos procesos.
De acuerdo con el Ejecutivo, la decisión se toma porque esos «espacios de conversación sociojurídica» no avanzaron. Al señalar que al presidente le corresponde definir cómo, cuándo y con quién adelanta acercamientos de paz, la administración de De la Espriella dispuso «terminar la Mesa de Diálogos de Paz» con varios grupos por «ausencia de voluntad de paz», una admisión que acentúa el contraste entre el discurso de negociación y los resultados obtenidos.
La medida cobija al Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio comandante Gentil Duarte, comandante Jorge Suárez Briceño y Frente Raúl Reyes (EMBF), a la Coordinadora Nacional Ejército Boliviariano (CNEB) y a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). En una de las resoluciones, el Gobierno afirma que, pese a la instalación de la mesa, se produjeron hechos que debilitaron los diálogos con la CNEB y que ya no fue posible seguir constatando una voluntad real de paz y de reinserción a la vida civil, en un cierre que vuelve a dejar sobre la mesa la exigencia de rendición de cuentas sobre una estrategia que terminó sin los resultados prometidos.
