La caída acelerada de las reservas mundiales de petróleo volvió a poner bajo la lupa la respuesta de los gobiernos ante una crisis externa con efectos directos sobre el costo de la energía y la estabilidad de los mercados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo del Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtieron que el bloqueo de suministros en el estrecho de Ormuz está llevando a niveles sin precedentes el deterioro de la seguridad energética global.
Esa advertencia surgió después de una reunión de emergencia en la que las máximas autoridades de esos organismos evaluaron el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre los mercados energéticos, comerciales y financieros. El comunicado conjunto indica que, si los flujos marítimos no recuperan la normalidad en las próximas semanas, el agotamiento de las reservas podría agravarse justo en el período de mayor demanda del hemisferio norte.
El panorama descrito por las entidades internacionales refuerza la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas ante una crisis que ya se expresa en mayores costos energéticos y en incertidumbre financiera. Los organismos señalan que los riesgos para el suministro de combustible, la estabilidad de los mercados y la resiliencia económica global golpean con más fuerza a las economías más vulnerables, en un escenario que expone el alto costo social de depender de una ruta clave para el comercio internacional.
