La mecanización agrícola se ha convertido en la respuesta que el Ministerio de Agricultura, encabezado por Oliverio Espaillat en el gobierno de Luis Abinader, plantea ante la creciente escasez de mano de obra en el campo, aunque sin presentar datos concretos sobre cuántos productores han logrado mecanizar por completo sus cultivos a nivel nacional. En un Diálogo Libre, el funcionario afirmó que “ahora es ‘sí o sí’ que hay que montarse en el tren de la tecnología”, al describir un escenario en el que cada vez menos personas quieren trabajar en labores agrícolas.
La apuesta oficial tomó forma el 14 de agosto con la primera parcela demostrativa del Programa Nacional de Mecanización (Pronamec) en San Juan de la Maguana, que según la institución arrancó con una inversión de 200 millones de pesos. El plan piloto abarcará unas 500,000 tareas en una zona productora de habichuelas, arroz, tabaco, yuca, plátanos y batata. Además, se anunciaron focos de intervención en la Línea Noroeste, el Bajo Yuna, La Vega y Constanza, con énfasis en arroz, plátanos y vegetales.
No obstante, el anuncio deja abierto el contraste entre el discurso de modernización del gobierno dominicano y la ausencia de una línea base pública sobre el nivel real de mecanización ya existente. El propio Espaillat admitió que hay productores que han invertido por su cuenta y otros que ofrecen servicios con drones, tractores u otras máquinas, mientras la tendencia —según dijo— sigue en aumento. Ese punto sitúa el debate en la rendición de cuentas: cuánto del rezago responde a una necesidad estructural del campo y cuánto a una gestión que llega tarde a formalizar, medir y escalar una transformación que el sector ya venía impulsando.
