CARACAS (EFE).- El retorno a Venezuela del activista opositor Marcos Velazco, dirigente de Vente Venezuela en Caracas, volvió a colocar en primer plano las condiciones que llevaron al exilio a dirigentes antichavistas y las garantías que siguen pendientes para quienes buscan regresar al país. La formación opositora indicó que Velazco pasó «más de un año en el exilio por la persecución del régimen», mientras el propio activista aseguró que continuará luchando «hasta que todos regresen» y «hasta que todos sean libres».
Velazco es hijo de Julio Velazco, un expreso político liberado en marzo después de seis meses detenido y que, según denunció Vente Venezuela, fue víctima de desaparición forzada. Su vuelta se añade a la de al menos otros cinco dirigentes opositores en las últimas semanas, entre ellos Roberto Marrero, José Guerra, Lester Toledo, Yon Goicoechea y Rocío San Miguel, esta última todavía bajo medidas cautelares.
Pese a que el Gobierno presentó una nueva etapa política tras los hechos de enero, el sector mayoritario de la oposición, junto con María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, sigue presionando para que se concrete la liberación plena de los presos políticos y se asegure un retorno seguro para los exiliados. Más que cerrar la crisis, el movimiento de estos dirigentes deja abiertas las demandas de vigilancia y rendición de cuentas sobre la situación de las libertades políticas en Venezuela.
