La sentencia de 15 años de prisión impuesta por un tribunal de Santiago contra Alexander Antonio Rodríguez, Mello Cotorra, por trata de personas y tráfico ilícito de migrantes, no pone fin al problema: más bien vuelve a encender la alarma sobre la forma en que estas redes consiguen operar hasta concretar el abuso, con víctimas captadas mediante engaños y llevadas al país bajo supuestas ofertas de trabajo.
El Tercer Tribunal Colegiado de Santiago lo declaró culpable de violar los artículos 1 y 3 de la Ley 137-03, después de que el Ministerio Público demostrara que ingresó al país a dos ciudadanas colombianas y, ya en territorio dominicano, las obligó a ofrecer servicios sexuales, además de golpearlas e intimidarlas para cobrarles una presunta deuda económica.
De acuerdo con el expediente, los hechos se iniciaron en septiembre de 2023, cuando una de las víctimas se comunicó por teléfono con Rodríguez, quien le prometió un empleo como camarera para mejorar su situación económica. En otro caso, repitió la misma oferta a una segunda víctima. Según la acusación, el procesado realizó desde Medellín, Colombia, las gestiones para traerlas al país y entró con ellas el 14 de enero de 2024 por el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA).
La investigación, presentada por el fiscal investigador y director del Departamento de Trata y Tráfico Ilícito de Migrantes, Juan Osvaldo García, y llevada a juicio por la fiscal Aida Medrano Gonell, permitió individualizar al acusado y lograr su condena. Sin embargo, el caso deja una pregunta institucional de fondo: si el esquema de captación, traslado e intimidación pudo ejecutarse, la respuesta penal llegó después de un daño ya consumado para las víctimas.
La sentencia implica una sanción concreta, pero también subraya una exigencia mayor de vigilancia y rendición de cuentas frente a un delito que combina manipulación, movilidad transnacional y explotación. Cuando la intervención del sistema ocurre después del engaño, del ingreso al país y de la violencia, el costo social ya lo han asumido las víctimas.
