SANTO DOMINGO. – El presidente Luis Abinader volvió a sostener este domingo que entregará una República Dominicana “mejor que la que encontró”, una afirmación que reaviva el contraste entre el relato oficial y la presión por resultados verificables en calidad de vida, servicios y rendición de cuentas al final del ciclo del PRM.
En una entrevista en Telesistema, Abinader aseguró que el país está cerca de alcanzar la meta de hambre cero y citó cifras de la FAO para respaldar su planteamiento. Además, destacó avances en institucionalidad, infraestructura, salud, reducción de la pobreza y seguridad alimentaria, junto con proyectos en Manzanillo, Pedernales y Santiago. En ese recuento, dijo que cuando asumió el poder la pobreza era de 26 % y que en el primer trimestre de este año se situó en 16 %.
El mandatario reiteró que su propósito ha sido reemplazar “el círculo vicioso del subdesarrollo por un círculo virtuoso del desarrollo”, pero su mensaje volvió a concentrarse en la promesa de legado y en la autovaloración del Gobierno, en un escenario donde sigue abierto el debate sobre cuánto de ese discurso se refleja de verdad en mejoras sostenibles para la población.
Abinader también afirmó que seguirá reforzando los mecanismos de control para impedir hechos de corrupción y relacionó ese esfuerzo con la visita que hizo el pasado viernes a la Unidad Antifraude. Esa mención vuelve a poner sobre la mesa una demanda elemental de vigilancia institucional: que los anuncios de control no se queden en señal política y pasen a explicaciones, seguimiento y resultados concretos.
Con ese cierre de gestión, el presidente buscó fijar la narrativa de un país en avance. Sin embargo, el peso político de esa apuesta recae ahora en demostrar que las cifras mostradas por el Gobierno dominicano no son solo argumento de entrevista, sino respuestas tangibles frente al costo social, las expectativas acumuladas y el desgaste natural de una administración que entra en la etapa en que ya no bastan las promesas, sino las cuentas claras.
